viernes, 7 de mayo de 2021

¿AHORA QUIÉN ES EL MAL MENOR?


PERIODISTA GORRITI SE PRONUNCIA 

El director de IDL Reporteros el periodista Gustavo Gorriti, expuso sus razones por qué apoyará en segunda vuelta a Pedro Castillo y no a la candidata de Fuerza Popular. 
A continuación su análisis: 

¿Ahora quién es el mal menor?.

 ¿"Por qué comparan a Castillo con Maduro y no lo comparan con Mujica o con Bachelet"? 

 Por qué tanto miedo a la izquierda, por qué tanta intolerancia, ¿por qué tanto odio? No termino de entender a ciertos amigos que les aterra un gobierno de IZQUIERDA DEMOCRÁTICA, pero guardan silencio o no critican a gobiernos que probadamente han robado miles de millones de dólares, quebrado el orden constitucional, han disuelto el congreso, tomado por asalto el Poder Judicial, o se han llevado el dinero de todos los peruanos. Somos el único país de Latinoamérica que tenemos  los contratos ley (constitución 1993).

Y votar por izquierda no me impide creer en el libre mercado y en la libertad de empresa, en la propiedad privada, las cuales tienen cobertura constitucional y deben ser respetadas. 

Creo que las empresas privadas son importantes, muy importantes, generan riqueza y con sus impuestos funciona el Estado. (pero que paguen impuestos justos)

El enemigo no son las empresas sino los monopolios, los que se aprovechan del Estado, los que capturan el Estado para ponerlo al servicio de sus intereses.

Es increíble el grado de intolerancia y de odio entre peruanos, que no comparte una cierta ideología por ejemplo izquierda.
Mis razones para votar por  Pedro Castillo en esta segunda vuelta.

1. Porque no quiero que me gobiernen personas responsables de graves hechos de corrupción, (antes de llegar al poder imagínense si tuviera poder), su padre se fue a Japón con maletas llenas de dólares, Keiko estudio en USA con la plata de todos los peruanos, y que su padre no pague la reparación en los juicios a los que han sido condenados, con las garantías del debido proceso.

2. Porque quiero un Estado que cobre impuestos justos a todos en especial a las grandes empresas, que gracias a lobby’s lograron regímenes beneficiosos se reducción o de exoneración de impuestos, como por ejemplo las agroexportadoras y las empresas mineras. LOS CIUDADANOS DE A PIE PAGAMOS EL DOBLE DE  LA TARIFA ELÉCTRICA  QUE LAS GRANDES EMPRESAS.

3. Porque quiero una salud pública que brinde servicios de calidad en favor de todos los peruanos, en especial de los que más vulnerables, y no gobiernos que desmantelan la salud pública para beneficiar a seguros privados.

4. Porque quiero que no haya monopolios en este país, como el diario El Comercio que controla el 78% de la presa escrita, o donde un solo grupo económico propiedad de Carlos Rodríguez Pastor controla el 83% del mercado de farmacias imponiendo precios abusivos. (ejemplo claro lo que paso en los primeros meses de la panemia).

5. Porque quiero que se apoye los esfuerzos del sistema anticorrupción que viene persiguiendo a las personas que robaron al país, y que ha permitido que hasta presidentes de la República vayan presos. (es increíble que todos nuestros expresidentes estén haciendo cola para ir a prisión los que aún no están).
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6. Porque estoy cansado de POLÍTICOS QUE PROMUEVEN EL ODIO, EL MIEDO, EL ENFRENTAMIENTO ENTRE PERUANOS, que traten a las personas que ya estamos cansados de tanta corrupción, nos traten como ciudadanos de segunda categoría.
7. Porque no quiero un país donde se criminalice a los líderes cuando protestan contra la contaminación y la destrucción nuestros hábitats. Que respeten nuestros derechos constitucionales Art. 2 enc. 3 y 4 (libertad de conciencia, expresión, opinión, etc).
Son algunas razones por las que  en esta  segunda vuelta votaré por Pedro Castillo con  la esperanza de tener un país con menos corrupción.
#FujimoriNuncaMás

sábado, 16 de abril de 2016

SI USTED QUIERE EL INCENDIO,VOTE POR PPK

Por: César Hildebrandt Si usted quiere, como querían los marxistas, agudizar las contradicciones del Perú y tensar sus conflictos hasta las cercanías del drama, sea coherente: vote por el estadounidense PPK. Con ello garantizará que el Convenio 169 de la OIT sea burlado, que el gas de Camisea no se le venda a los peruanos sino a los mexicanos y chilenos (porque eso le conviene a los empleadores de PPK), que lo que queda del Perú sea rematado (incluyendo el agua potable y el Muelle Norte) y que, por último, nos convirtamos, frente a Washington, en una versión todavía más agachada que la del rampante Álvaro Uribe. PPK no es peruano. Eso está muy bien. Henry Ford tampoco lo era. Ni Teddy Roosevelt. Pero ni Ford ni Roosevelt postularon a la presidencia del Perú. PPK es un lobista sin escrúpulos, un rudo hombre de negocios que juega a ganador y ya ha obtenido bastante mezclando promiscuamente, desde sus posiciones de ministro y asesor de varios regímenes y de muchas empresas extranjeras, lo público y lo privado. Es más: yo no sé si PPK es un estadounidense de veras. Lo que sí sé es que es un cosmopolita del billete. Si mañana hubiese guerra entre Estados Unidos y China, PPK se refugiaría en la sede del Banco Mundial. O en algún guarique centroamericano del FMI o en el consulado polaco de Nueva York. Porque PPK no es el tío Sam. ¡Es papá Johns! Y no necesito decir cuánto demoraría en asilarse en la embajada de los Estados Unidos en Lima si el Perú entrase en conflicto con algún país vecino. No está prohibido ser una omnívora piraña internacional. Lo que sí es muy mal gusto es que alguien que no cree sino en el dinero nos venga a hablar de políticas de Estado y de justicia social. Los chicos de las clases A/B no es que se la hayan creído. Es que son tan anarquistas, tan nihilistas, tan computacionales y tan metaleros que no les importa que un extranjero voraz disfrazado de flautista los gobierne. Total, si muchos de sus padres se arrodillaron ante un ciudadano japonés, ¿por qué no PPK? Total, si el Perú sigue siendo una mina, una encomienda, un burdelito, un denuncio, un bosque por talar y montañas de oro que entregarle a los de afuera, ¿no es coherente votar por un exitosísimo expatriado con más de un pasaporte? ¿No es acaso PPK el hombre sin atributos morales que el cine ha hecho héroe y la tele paradigma? ¿No es bacán ser un Michael Douglas en Wall Street? El problema es que una hipotética elección de PPK nos volverá a ese derechismo pradista que incubó el violentismo de los 60, el golpe izquierdista de los 70, la locura senderista de los 80. No es la primera vez que el mundo conoce un periodo de bonanza. Entre 1950 y 1975 hubo, en líneas generales una altísima tasa de crecimiento. Y el Perú no fue ajeno a este ciclo. El asunto es que ese cuarto de siglo no fue aprovechado para construir las bases de un Estado moderno y de una sociedad menos equilibrada. Hoy nos pasa lo mismo. La prosperidad ha pasado como un bólido delante de las narices de millones de peruanos. Durante este corrupto segundo gobierno de García, por ejemplo, ha ocurrido lo siguiente: 1. 1. La participación de la remuneraciones del Producto Bruto Interno bajó de 23.1% en el 2006 a 20.9% en el 2010. 2. 2. El ingreso per cápita –ese pendejismo- aumentó en 24.4%, pero los salarios reales bajaron 6%. Félix Jiménez nos ha recordado que el 77% de la Población Económicamente Activa está en servicios y comercio con sueldos promediales de 650 soles y muy escasa productividad. Y nos ha subrayado que entre el 2006 y el 2010, mientras los García y los Cornejo se llenaban los bolsillos por segunda vez, salieron del país, como utilidades de las inversiones extranjeras 37,000 (trentisiete mil) millones de dólares. ¿Y cuánto entró de recursos externos en ese mismo periodo? Pues diez mil millones de dólares menos de lo que se fue. Para terminar de persuadirnos, Jiménez se vale de esta pedagógica comparación: en el 2010 se expatriaron, como utilidades de capital foráneo, 8,900 (ocho mil novecientos) millones de dólares es decir 25 mil millones de soles, monto superior a los ingresos anuales de todos los pobres del Perú, los mismos que llegan a los 21 mil millones de soles. García dice que crecemos. El problema es cómo. Durante el régimen que terminará este julio las exportaciones reales han aumentado 3.8% al año. Las importaciones, en cambio, han crecido a un ritmo anual de 16.6% ¿No era que somos una virtual potencia agroexportadora? No. No es así. Hace un tiempo, invitado por la universidad católica, vino el economista estadounidense Dani Rodrick, profesor asociado de Harvard a través de la escuela John Kennedy. Rodrick se encargó de recordarnos que no hay crecimiento veraz y sostenido – es decir, desarrollo- sino hay un proceso sin pausa de incremento de la productividad, crecimiento de la demanda interna e industrialización. Eso supone aquello que aterroriza a los Neanderthal del liberalismo que han monopolizado la agenda política peruana: concertación entre el Estado y los privados y, en algunos casos, sí, no se horroricen: planificación. Como en Corea del Sur o Singapur. Pero no es posible concertar si el capital nacional es cada día menos significativo. En 1950 el capital extranjero en el Perú representaba, como porcentaje en la generación del PBI, el 10 por ciento. En 1968, cuando los militares nasceríais irrumpieron en la escena, ya era el 22%. Después de Fujimori, en el 2000, esa cifra llegó a 29%. Y en el 2007, con García en la plenitud de su política, alcanzamos el 34.5% de capital extranjero respecto al PBI. Por eso – y por muchas otras cosas– es que en todas las encuestas realizadas sobre el tema de la situación económica, más del 70 por ciento de los consultados (73.9% en la más reciente) solicita que el modelo cambie. Eso es lo que calla la prensa conservadora y su falange de voces adjuntas. Hay un malestar extendido en el Perú. Que la prensa lo silencie no significa que no exista. Ese desasosiego tiene que ver con las desigualdades, con la ceguera de la clase política, con las exclusiones, con la corrupción impune. Hay un gran banquete, pero hay millones que lo miran, con rabia, detrás de una alambrada. Si usted no quiere uno sino varios baguas, una pradera de hierba seca y una chispa en el Vrae, un descontento que radicalice las protestas y haga ingobernable el país, no lo dude: vote por PPK. Si usted quiere otro 5 de abril, vote por quien hará imposible vivir en democracia. Y si usted es de quienes están pensando que necesita un PPK que incendie la pradera para justificar una nueva dictadura, pues lo felicito: va en el camino correcto. Y si yo fuera Abimael Guzmán me estaría frotando las manos.