martes, 17 de noviembre de 2015

NO PODEMOS PERMITIR QUE ALGUNOS MEDIOCRES E IMPROVISADOS SIGAN DESTRUYENDO NUESTRA HISTORIA.

Escribe: JOSÉ LUIS PALOMINO COLCA Un Bien declarado Patrimonio de la Humanidad es un legado de la comunidad internacional y su presencia en un determinado país, le exige a este país un incremento de imaginación, preocupaciones y gastos para conseguir su protección y defensa. Aporta un testimonio único, o excepcional, de una civilización o de una tradición cultural desaparecida. ¡Y no es distorsionar ni alterar su verdadera esencia¡ Asimismo, ejerce una influencia considerable, en un período dado o en un área cultural determinada, sobre el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales, el planeamiento urbano o la creación de paisajes. Además, constituye un ejemplo sobresaliente de establecimiento humano o de ocupación del territorio representativo de culturas tradicionales, sobre todo cuando son vulnerables a mutaciones irreversibles. La histórica plaza de armas de Arequipa es un ejemplo eminente de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico o de paisaje que ilustra un período significativo de la historia humana. Y no es posible que sea alterado por algunos mediocres e improvisados. Sino es un patrimonio vivo. Mediante estas manifestaciones patrimoniales significativas la gente recuerda y reconoce su pertenencia a un grupo social y a una comunidad; si bien la identidad cultural no es sólo una, sino múltiple, y siempre relacional y contextual; es decir, dinámica y procesual. Por lo tanto, estos bienes culturales materiales e inmateriales no pueden disociarse. El patrimonio significa herencia viva que confiere sentido de continuidad, dado que vincula las generaciones anteriores con las posteriores. Nuestros patrimonios, son la memoria de nuestra Comunidad, que la comunidad decide mantener como tal, sin desechar ni olvidar, guardando y protegiendo. Por ello, no lo "consume" sino lo "usa", no lo "gasta" y si lo "actualiza" pero, lo hace con mucho cuidado. No podemos permitir que algunos mediocres e improvisados sigan destruyendo nuestra historia, nuestra cultura. Salvemos nuestro patrimonio cultural y no lo cambiemos por focos coloridos y alteraciones irreversibles, las modificaciones actuales de la plaza de armas de Arequipa es un atentado y un error irreparable en pleno centro histórico. Entiendo que puede haber gente que se sienta "dolida" por alguna opinión o idea que uno puede tener, pero por eso no nos vamos a callar porque sería traicionar nuestras ideas, nuestra convicción y nuestro compromiso con las causas que defendemos. Ya los peruanos, al igual que muchos jóvenes, tuvimos que callar muchas cosas por aquellos largos años oscuros que cubrieron nuestro país como para que hoy, que podemos hablar con "libertad" y opinar sin miedo a la represión, bajemos la cabeza y nos traguemos sapos y culebras. Y como siempre…sigo sosteniendo que "con libertad y mis ideales no ofendo ni destruyo". No valorar y aprovechar nuestros derechos sería matar a la democracia, es no querer salir del pozo como sociedad y traicionarnos a nosotros mismos y a todos nuestros conciudadanos.

MÁS ALLÁ DE LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA ¡LUCHEMOS POR UN NUEVO PERÚ!

¿QUIÉN DICE QUE NO SE PUEDE? Escribe: JOSÉ LUIS PALOMINO COLCA. Mientras los rostros visibles de esta derecha autoritaria se esfuerzan en ubicarse al centro del espectro político. Sin embargo, desde la orilla de la izquierda peruana aún es incierta esa posibilidad. Y esa es la esperanza de esta derecha autoritaria y opresora. Que la izquierda siga sin rumbo y dividida, dejando el espacio político nacional libre para sus ambiciones deleznables. En nuestro sufrido Perú, la izquierda sigue fragmentada, divorciada de los sectores populares y electoralmente marginado. No hay tiempo que perder. Forjar la unidad más amplia del pueblo peruano, es esencial y urgente, construyamos una alternativa popular que nazca del seno del pueblo y vaya hacia el pueblo. La mayoría de los peruanos reclaman nuestra unidad. El pueblo se hartó de las divisiones eternas, de los protagonismos, de las zancadillas ruines, de las herramientas usadas para deslegitimizar al del costado, esto es lo que más abunda, pero incapaces de llenarse de coraje, valor y ganas de arrancarle el poder a la derecha que es el enemigo principal del desarrollo real de todos los peruanos. Por historia hemos visto los diversos intentos de unidad que fracasaron porque fueron en base a una coyuntura, además de caudillos, oportunistas y sectarios. Los peruanos no podemos seguir eligiendo entre dos opciones de esta derecha que representan “al autoritarismo y la corrupción”. Esta percepción de injusticia abre una puerta para la unidad de la izquierda peruana. A través de la izquierda podemos crear una sociedad más igualitaria (por ejemplo, cobrando más impuestos a los ricos para financiar políticas públicas que beneficien a la mayoría). De hecho, en un país como el Perú, donde más del 80% cree que la distribución de la riqueza es injusta, un programa redistributivo y de equidad sigue siendo el clamor de las grandes mayorías. Ratificamos nuestra plena intención y compromiso de fortalecer nuestras organizaciones políticas y seguir bregando por la unidad, más allá del proceso electoral de 2016. Es decir debemos concentrarnos en un verdadero trabajo de organización y formación de nuevos cuadros, para crear líderes desde las bases para la toma de poder y construir una nueva sociedad emprendedora. Las discusiones programáticas son sin duda importantes, pero también lo son aquéllas relacionadas con las estrategias y escenarios de actuación política. Sin embargo, muy poco de esto hemos hecho en los últimos años. Y para ello necesitamos contar con una izquierda fuerte orgánicamente y sólido en su propuesta política. La izquierda tiene que adaptarse a esta nueva realidad social. Tenemos que ganar y demostrar que desde la izquierda se puede tener un país moderno con inversión e inclusión real, con servicios públicos, buena alimentación, educación formadora, salud, transporte y seguridad de buena calidad. Si los viejos y la nueva generación de políticos progresistas empezamos a construir esa izquierda para el 2016, cambiaría profundamente la dinámica electoral. Pero el tiempo se acaba. Todo esto se puede enfrentar desde una voluntad y capacidad política consciente, la que hasta ahora no parece existir. Su conversión en alternativa política viable pasa por lograr espacios o plataformas comunes. Debemos de empezar a construir estrategias y desarrollar capacidades para llegar a amplios sectores de la población, organizarla y representarla, recogiendo sus demandas reales. El período electoral que se avecina es una oportunidad. De lo que se trata es de formar un frente y una unidad programática y cohesión de todas las fuerzas, porque el objetivo, insisto, es gobernar el país con sensibilidad humana. A todos los izquierdistas nos une el criterio de tener una plataforma común. Todos los que representamos a la izquierda peruana, tenemos coincidencias que debemos fomentar construyendo alianzas y hoy este es un paso importante. Desde esta sincera actitud autocritica, LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA, demandará sacrificios, dolorosas concesiones en el seno de las distintas organizaciones, como evidencia que se ha superado el dogmatismo ideológico y programático, el sectarismo, el caudillismo, el oportunismo y la línea economicista de muchas organizaciones de izquierda que nos mantuvo divididos. Necesitamos urgente un proyecto de izquierdas para un Perú Nuevo, y eso tiene que pasar, nos guste o no, por la unidad programática de todas las izquierdas, por salvar lo poco que se avanzó en la construcción del Frente Único y darle un nuevo impulso de construcción orgánica, definición programática y elaboración de un proyecto estratégico para construir un FRENTE ÚNICO como el referente unitario de todas las izquierdas. Aún es tiempo para luchar y defender valores e ideales que contribuyan a la consecución de una sociedad más justa e igualitaria, como base para mejorar las condiciones de vida de todos los peruanos. Es bueno recordarlo, por si algunos lo han olvidado. ¿QUÉ SIGNIFICA SER DE IZQUIERDA? En vísperas de un nuevo siglo es importante debatir el ser de izquierda, para lograr acuerdos substanciales que permitan avanzar hacia una refundación de la izquierda y superar los fantasmas de un pasado aun oscurecido por las pasiones de algunos oportunistas y vitalicios protagonistas de antaño que aún perduran. La caída de liderazgos político nos está enviando una profunda señal. Las personas necesitan doctrinas, necesitan concepciones claras de vida. Y esas miradas, esas cosmovisiones de cómo nos organizamos como sociedad, deben tener coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. La crítica y desazón frente a la incoherencia de estos líderes con pies de barro son abrumadoras. Falta sinceramiento y honestidad política de todos: porque cuando un líder no hace lo que dice que iba a hacer, pierde por completo su autoridad como representante de otros. De hecho, es lo que vemos hoy en nuestro país y en el mundo entero. ¿Tiene sentido hoy ser de izquierdas? Hoy más que nunca “sí”. Ante el desmedido ataque de esta derecha autoritaria que enarbola la bandera neoliberal, recortando los derechos de la mayoría de los peruanos, el desmantelamiento del estado, el bienestar de todos o la destrucción de nuestro medio ambiente. Ser de izquierdas es entender que aún es tiempo para luchar y evitar que el deterioro que está produciendo la acción de los gobiernos de derechas sea más profundo y no alcance límites irreversibles. Ser de izquierda es sentir indignación ante las injusticias, corrupción y la opresión, es pensar más que en ti en los demás, es soñar con un Perú nuevo y superior y es lo mejor que un peruano puede llegar a ser. Tiene ideas del progreso, de la solidaridad y de la igualdad. Es de izquierda es luchar por la igualdad de las condiciones de vida de la gente (canasta básica). La búsqueda de la igualdad es lo básico en ser de izquierda. En nuestro país, por ejemplo, es la desigualdad ante la ley uno de los aspectos que más discriminan a un número considerable de personas, principalmente a los jóvenes. En estos días hemos visto por ejemplo que un mismo delito tiene distintos tratos según quienes lo perpetran. ¿Es de izquierdas alguien que le impide a las generaciones futuras disfrutar de un medio ambiente sano? ¿Y quién lucha contra la explotación laboral? ¿Lo es quien en nombre de fines de inclusión ejerce la violencia, articula organizaciones autoritarias, obliga a sacrificios no consensuados o usa a las personas como piezas de sus objetivos? ¿Creer en la justicia social y la enseñanza pública gratuita es delito? ¿Comprometerse en la defensa del medio ambiente y la ecología es ser terrorista? ¿Cuál es la mezcla perfecta entre Estado y Mercado sin dejar de buscar también el equilibrio entre Igualdad y Libertad? Yo soy de izquierda porque es imposible que sea de derecha, porque una me da las respuestas que la otra no; porque lo que la izquierda representa no es un grupo de partidos políticos que se “dicen” de izquierda, para mi ser de izquierda es una forma de vivir, sentir, actuar y amar, es una forma de ver un Perú nuevo, como los de la derecha jamás podrán verlo.

Los atentados en París desde la cultura occidental

Consternación, miedo, rechazo, discriminación, violencia, odio. Muchos son los apelativos que se utilizan para categorizar el horror vivido en París el 13-N. Los medios de comunicación informan con pesar cómo aumenta el número de víctimas y las autoridades de la UE hacen un llamado para enfrentar juntos y de manera globalizada a los terroristas del Estado Islámico, grupo yihadista que autoproclamó la autoría del atentando. A simple vista estamos en presencia de un acto de violencia directa y simbólica, llevado a cabo por un grupo armado que promueve la instauración de un califato musulmán con sede en los países que hoy controla en su gran mayoría: Siria e Irak. Sin embargo, ¿quiénes son realmente los responsables de atentados como los ocurridos en Damasco, Beirut, Túnez, Turquía o el mismo París? Responder con violencia a la violencia es alimentar un círculo que nunca va acabar. El denominado “proceso de Paz” en Siria lleva más de cuatro años sin dar respuesta. Se busca una solución al conflicto pero no se incluye a los principales afectados: el pueblo sirio. La última reunión realizada en Viena el 30 de octubre fue anunciada como un logro histórico, ya que contaba con miembros de 17 países, pero curiosamente no hubo ningún representante del gobierno sirio o de la oposición. Lo que verdaderamente importa son los intereses de las grandes potencias y quién liderará el país cuando acabe la guerra civil, no las víctimas, refugiados y migrantes que no tienen dónde ir. Incluso se han gastado millones de euros en muros de contención en las fronteras de los países para privarles el paso. En su momento fue Melilla (territorio español, ubicado en África), hoy le siguen Grecia, Bulgaria, Hungría, e incluso Suecia ya avisó que planea la construcción de una cerca. En este conflicto no hay que hablar de víctimas y victimarios, sino más bien de la urgencia que existe por cambiar el actual paradigma. Hablar desde la Paz a través de la Paz, sin mancharnos las manos de sangre con más violencia. Aceptar y entender que somos seres humanos diferentes y que ninguna cultura está por sobre la otra. Entendiendo la Paz como un constante estado de desorden que responde a los comportamientos de la humanidad. De lo contrario, actos violentos, armados y terroristas como lo vivido en París seguirán ocurriendo. La conferencia de prensa de Hollande tras los atentados en París parece ser una figura calcada de las reacciones de Bush tras la caída de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001, cuando hizo un desesperado grito de guerra contra todos los “terroristas” del mundo. En aquella ocasión se aniquiló, conquistó y masacró a poblaciones con la excusa de buscar a los responsables de la matanza en Nueva York, lo mismo ocurrió en marzo del 2003 cuando se invadió Irak con la excusa de la presencia de armas de destrucción masiva que nunca fueron halladas, ocupando y expulsando a miles de iraquíes de sus hogares. Hoy, el panorama es el mismo. Hollande prometió responder con la mayor dureza y sin contemplación alguna con los responsables. ¿Se habrá propuesto lo mismo cuando comenzó a bombardear Siria para derrocar al gobierno de Bashar Al Assad sin importar la presencia de millones de civiles en las calles del territorio sirio y sus consecuencias posteriores? Por las calles de Granada, España (lugar donde resido) se vive con cautela el proceso. La gente se muestra incrédula ante la escalada de violencia, pero sigue circulando y consumiendo como si nada hubiese ocurrido y en los barrios árabes (Granada fue capital del Reino Nazarí musulmán hasta 1492, antes de la ocupación de los Reyes Católicos), prevalece el temor a posibles represalias debido a sus creencias. Por su parte, el gobierno español liderado por Mariano Rajoy ha sido enfático en señalar que “ante las amenazas globales, responsabilidad global y cooperación creciente, nadie está a salvo de la sinrazón y el fanatismo, una lacra que amenaza y golpea a la población civil en cualquier parte del mundo” Estamos en presencia de un conflicto a escala mundial entre la cultura dominante y la dominada, tal como señaló décadas atrás la filósofa francesa Simone Weil: “Occidente ha organizado el vivir colectivo en torno a la supremacía de ‘la razón’, y en ella se han justificado las diferentes formas de jerarquía y dominación; la invención de estructuras sociales, económicas, políticas, religiosas... son racionales dentro de su propia lógica. “ No se trata de justificar lo injustificable, la violencia desgarradora del EI ha matado y aniquilado sin piedad, demostrando un trato inhumano sobre todo con las mujeres, basándose en una lectura radicalizada del Islam que la mayoría de los musulmanes no apoya ni comparte. En este conflicto no hay que hablar de víctimas y victimarios, sino más bien de la urgencia que existe por cambiar el actual paradigma. Hablar desde la Paz a través de la Paz, sin mancharnos las manos de sangre con más violencia. Aceptar y entender que somos seres humanos diferentes y que ninguna cultura está por sobre la otra. Entendiendo la Paz como un constante estado de desorden que responde a los comportamientos de la humanidad. De lo contrario, actos violentos, armados y terroristas como lo vivido en París seguirán ocurriendo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

EE.UU. no acepta que los países de América Latina y del Caribe sean independientes"

En América Latina se observa una "contrarrevolución encabezada por EE.UU. contra todos los gobiernos independientes", ha expresado el analista internacional Ángel Guerra Cabrera en el marco del programa 'Detrás de la noticia' de la abogada y escritora Eva Golinger. "EE.UU. no acepta que los países de América Latina y del Caribe sean independientes", ha expresado el analista internacional Ángel Guerra Cabrera en el marco del programa 'Detrás de la noticia', de la abogada y escritora Eva Golinger. Asimismo, ha hecho hincapié en la contradicción entre la política adoptada por Washington con respecto a Cuba, por un lado, y Venezuela y otros países por otro. "En América Latina hay una contrarrevolución encabezada por EE.UU. contra todos los gobiernos independientes y que lleven a cabo políticas antineoliberales", ha anunciado el analista, precisando que esta situación se ve claramente en países como Argentina, Brasil y Ecuador. Asimismo, Guerra ha añadido que el objetivo de la próxima reunión de Barack Obama con los miembros del CARICOM en Jamaica consiste en acabar con Petrocaribe, que en la opinión del analista, "es una de las iniciativas más nobles, más solidarias, más generosas".

¿Por qué América Latina rechaza la presencia militar de EE.UU.?

Más de un siglo de intervenciones, golpes de Estado y magnicidios realizados por Estados Unidos en América Latina ha llevado a que casi todos los Gobiernos del sur del continente ya no quieran la presencia de militares norteamericanos, afirmó el experto geopolítico Joachim Hagopian. En su artículo para 'Global Research' el exmilitar estadounidense señaló que la estructura de la presencia militar en América Latina y el Caribe -el Comando Meridional- está vacía y, de hecho, queda solo el nombre por casi no tener emplazamientos militares en el hemisferio occidental al sur de EE.UU. "Casi en cada país, el Gobierno ha expulsado a los militares estadounidenses o se ha negado a dejar regresar al lobo imperialista", escribe el analista. Acentuó que los esfuerzos de Washington para suprimir a las emergentes naciones latinoamericanas, como en el caso de Venezuela, solo llevan a la consolidación de los líderes de la región. Según él, las "demasiadas invasiones del pasado han llegado a perseguir al Imperio, rechazado hoy en día". "De hecho, se puede avistar con más frecuencia una presencia militar rusa en suelo latinoamericano o en las aguas sudamericanas que cualquier despliegue militar estadounidense", añadió. Además de Guantánamo y unas pocas pequeñas estaciones militares de monitoreo antidrogas o de emergencias, no existen bases militares activas de EE.UU. en Sudamérica, sostiene. Las razones oficiales del Pentágono -la falta de suficientes amenazas, además de los recortes presupuestarios en el gasto militar- "parecen más bien una argumentación para salvar las apariencias". "Las prometedoras naciones al sur de nuestra frontera han sido abatidas brutalmente durante más de un siglo por EE.UU. y ahora que están ganando el poder desarrollando lazos con Rusia y China, es el trabajo del karma, que está mordiendo al Imperio justo en el trasero", resumió Hagopian.

miércoles, 5 de agosto de 2015

El peor presidente

Frente a un artículo lúcido como los que Roberto Abusada suele escribir en El Comercio, una entrevista publicada al día siguiente, en el mismo diario, al mismo economista, trae algunas afirmaciones que llevan a levantar una ceja en señal de sorpresa. Como cuando le preguntan qué haría si hoy fuera ministro de Economía y responde: “Primero, asegurar que Humala no pase a la historia como un presidente anodino y como el peor de la historia del Perú”. En el artículo del día previo, Abusada comentó el mensaje presidencial concluyendo que Ollanta Humala no ha entendido su tarea en la promoción del progreso económico. Coincidir con ello no es difícil. Sí lo es, en cambio, aceptar que Humala puede ser el peor presidente de la historia del Perú pues, ni aunque se esfuerce, podría lograrlo en el año que le queda en Palacio, no tanto por sus propias cualidades sino porque enfrenta a grandes competidores. Para no viajar muy lejos en el túnel del tiempo, cualquiera de los dos gobiernos de Fernando Belaunde no parece mejor que el actual. ¿Y qué decir de Alberto Fujimori, quien purga condena por violador de derechos humanos y por corrupto? Frente a Alan García, su primer gobierno fue un mamarracho que puso al Perú en el colapso y que sí podría participar en el torneo ‘peor gobierno’, mientras que el segundo, sin ser gran cosa, pues no realizó reformas críticas, aprovechó muy bien el buen viento internacional. Para compensar el daño tan profundo que García le propinó al Perú entre 1985 y 1990 necesitaría unos cuatro excelentes gobiernos (lo cual no debe interpretarse como expresión de apuesta por su candidatura). Alejandro Toledo, por su parte, también tuvo un buen momento económico pero le produjo, por su comportamiento, un gran desprestigio a la institución de la presidencia. El problema de estas comparaciones es que la economía no debe ser el único criterio para concluir qué presidente es mejor, pues un mandato involucra muchos más aspectos, incluyendo los institucionales, sociales, internacionales, políticos, etc. Humala podrá ser anodino para muchos, pero sostener que él puede ser el peor presidente de la historia constituye una clara exageración. Pero esta es una discusión interesante que debiera llevar a la construcción de un conjunto pequeño de indicadores multidisciplinarios; que sean creíbles; desestacionalizados (para distinguir el desempeño propio del momento internacional o en un año con Fenómeno del Niño); y fáciles de entender por la población, lo cual permitiría hacer comparaciones y evaluar el papel del presidente. De lo contrario, se corre el riesgo de que el único criterio de medición de la gestión de un presidente sean los tuits del ex presidente García.

martes, 4 de agosto de 2015

Falta de liderazgo

Ante una pregunta en la entrevista con RPP el domingo, el presidente Ollanta Humala respondió pidiendo evidencia de su falta de liderazgo, y como esta columna ha sostenido eso varias veces, acá va un resumen de la sustentación. Hablar de falta de liderazgo supone, primero, precisar de qué se habla, pues, con frecuencia, se confunde con autoridad, que algo se parecen pero que son diferentes. Si fueran lo mismo, el mejor líder sería el que carajea con más entusiasmo, o el que practica eso de ‘autoridad que no abusa, se desprestigia’. Liderazgo es otra cosa. Es la capacidad de influir en la sociedad, dirigiéndola, persuadiéndola, seduciéndola, para movilizarla, con habilidad para construir confianza –en el líder y en la propia colectividad–, para ponerla a trabajar, al margen de las diferencias naturales en todo grupo, por el logro de objetivos cruciales debido a que es posible identificar esfuerzos por los que vale la pena luchar por ser de conveniencia de todos. Eso es lo que el presidente Humala no ha podido hacer con propiedad, y la evidencia salta con frecuencia. Sin ir muy lejos, por ejemplo, el 28 de julio durante el mensaje presidencial ante el Congreso. Ahí el jefe de Estado dilapidó una oportunidad singular al dedicarse únicamente a lanzar una sopa de números –lo que no está mal, pues los indicadores de desempeño son cruciales en la gestión pública– pero sin llegar a articularlos para ofrecer a los peruanos un norte definido y una visión estimulante del futuro, del país y de los propios ciudadanos. Lo mismo ocurre cotidianamente cuando el presidente derrocha capital político –que mucho ya no le queda–, sin darse su lugar, al enfrascarse en peleítas con la oposición, en vez de delegar esa chamba en los escuderos para él preservar la capacidad de convocatoria que ha perdido. O cuando abdica de la obligación de hacer política con su propio partido y bancada, persuadiendo a su equipo para darle consistencia, en vez de tratarlo con la punta de la bota. Y, encima, habla de reforma electoral cuando, por eso, ya no tiene los votos en el Congreso. O cuando quiere convencer de que la seguridad ciudadana ha mejorado cuando eso no lo creen ni su ministro de Transportes, cuya vivienda asaltaron en las Fiestas Patrias, ni el de Vivienda, a cuya madre le asaltaron la casa el domingo. O cuando explica la caída de la inversión privada porque los empresarios solo invierten en los buenos tiempos y no en los malos, desconociendo la lógica del capital y su papel como presidente para promoverla. Ahora bien, la falta de liderazgo no es monopolio del gobierno, pues en la oposición también escasea y quizá mucho más, pero eso será tema de una próxima columna.

sábado, 1 de agosto de 2015

Ministro de Justicia anunció la modificación de Ley de Libertad Religiosa para incluir a todas las confesiones

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Gustavo Adrianzén, anunció que en las próximas semanas será modificado el reglamento de Ley de Libertad Religiosa para incluir a todas las confesiones del país: “El documento está siendo puesto en consulta, naturalmente, de todas las confesiones que tenemos en el país. Queremos lograr el mayor de los consensos para que en breve plazo podamos estar anunciándolo”. Asimismo afirmó que después de cuatro años de vigencia de la ley, aún no se han podido registrar nuevas confesiones, ni tampoco reinscribir las suscritas anteriormente. Por esta razón se está trabajando en el replanteamiento de la normativa con el apoyo de las entidades religiosas involucradas: “Esto es un síntoma de una necesidad de cambio, de la necesidad de una modificación para hacerlo más próximo a todas las confesiones que tenemos en el país". En el mismo sentido anotó que el Gobierno necesita de un registro (por medio de la Dirección de Asuntos Interconfesionales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos) de las diferentes confesiones para reconocer oficialmente a todas las comunidades de fe del país con el objetivo de establecer una relación de coordinación con las mismas: “Tenemos una serie de posibilidades por medio de las cuales el Estado peruano podría vincularse de una manera más estrecha con estas confesiones, de manera que aquella pluralidad pueda hacerse una realidad”. Cabe resaltar que el registro de las instituciones religiosas nació con la Ley de Libertad Religiosa (Ley 29635) publicada el 21 de diciembre del 2010. En la normativa se estipula que las entidades que quieran inscribirse en el registro deberán corroborar el número de fieles, los lugares de culto, un ejercicio constante de la actividad religiosa de 7 años por lo menos, entre otras especificaciones. Hasta diciembre de ese año se registraron 158 instituciones religiosas entre confesiones religiosas (143), entidades religiosas misioneras (14) y federaciones de confesiones (1). Luego de ello, no se han inscrito más entidades.

miércoles, 29 de julio de 2015

“La historia de la Independencia ha sido contada desde Lima”

La Historiadora Cecilia Méndez Gastelumendi aprovechó sus vacaciones en la Universidad de California para venir al Perú y presentar su libro La República Plebeya. Pero no lo presentó en la Feria del Libro, sino en el poblado de Uchuraccay, donde se asentó el cuartel general de los rebeldes iquichanos que en 1821 se alzaron contra la Proclama de la Independencia de don José de San Martín. Siempre polémica, Méndez sigue convencida deque existen muchos vacíos en nuestra hisotria oficial. En las Fiestas Patrias se celebra una proclamación, mientras que en el resto de América hispana celebran la insurgencia. Nuestros precursores fueron realistas que se cambiaron de bando cuando llegó San Martín. Parafraseando a Raymond Carver, ¿de qué hablamos cuando hablamos de la Independencia del Perú? Creo que esa es la pregunta que la gente no se quiere hacer porque a muchos no les gusta pensar. Por eso la Independencia se convierte en algo repetitivo: la bandera, la proclamación, San Martín, el himno, el desfile... y estamos en un momento que así como cambia el presente, el pasado también tiene que cambiar. La reflexión de tu pregunta es la misma que nos hicimos cuando organizamos un coloquio titulado Las Independencias Antes de la Independencia. Hubo muchas proclamas antes de la de San Martín y no solo proclamas sino también insurgencias y eventos que se han opacadado y que, justamente, según lo que yo propongo, la fuerza con la que se impone la centralidad de la proclama San Martín en la narrativa de la Independencia tiene que ver con la necesidad de que no se cuente la historia del Perú. Es una manera de solucionar todas las cosas problemáticas de las que no queremos hablar... Entre ellas el miedo a las rebeliones indígenas... Hay un miedo a la insurgencia que es tan antigua como la rebelión de Túpác Amaru. Creo que es el miedo mayor de nuestra historia, incluso republicana, pese a que ocurrió cuatro décadas antes de la República. ¿Debemos volver a estudiar a personajes como San Martín y Bolívar? En el Perú hubo desde temprano un rechazo a Simón Bolívar. Y ese culto a San Martín no es tan temprano porque su ministro (Monteagudo) arrasó con la nobleza peruana. ¿Con la nobleza española, criolla o indígena? Con la española, pero los aristócratas peruanos se sentían emparentados con esa nobleza. Pero el rechazo a Bolívar fue muy temprano porque hubo una asociación entre la venida de Bolívar desde el norte y la idea peruana de que seríamos conquistados por los colombianos. ¿Era cierto? No era tan falso. Bolívar tenía un gran plan de dominar Sudamérica desde Colombia Desde la Gran Colombia... Los historiadores la llamaron Gran Colombia para diferenciarla de la Colombia actual. San Martín era mucho mejor negociador. Era un líder militar de otro calibre. Y Bolívar era más de imponer. Con él no había nada que dialogar... Alguna vez leí que Bolívar fue el gestor o inspirador de las dictaduras militares en el Perú... No creo adecuado decir “gestor” o “inspirador” porque fue un proceso. No es que Bolívar inventó este militarismo. El tótem de la época fue Napoleón, por esa idea del estratega exitoso que salía de una revolución y formó un imperio. Lo dice Basadre, el ideal de estos militares era Napoléon. Incluso en referencia a Santa Cruz. Gamarra también. Y Bolívar con lo que es Colombia y Venezuela como epicentro. Lo que a mí me parece importante, más que reescribir la historia de estos personajes, es reescribir la historia de la relación de estos personajes con la población porque esas son las historias silenciadas. ¿Existen estudios al respecto? Hay un ensayo olvidado escrito por Henri Favre titulado “Bolívar y los Indios”. Ahí se desmitifca la idea de que Bolívar fue apoyado por los indios. Bolívar cuando viene al Perú pasa por Pasto (en la frontera entre la actual Ecuador y Colombia) y se encuentra con una oposición tenaz de los indígenas pastuzos, que eran realistas. Bolívar no pudo con ellos y ordena su exterminio. “Un indio no puede desafiar a un soldado”, decía Bolívar. Según Favre, Bolívar tenía antes de salir de Venezuela una idea romántica de los indios como el “buen salvaje” pero el desprecio de Bolívar por los indígenas es tristemente conocido. Para Bolívar “indio” y “soldado” eran incompatibles. ¿Esto es parte de la historia silenciada? La guerra que hizo Bolívar para liberar a Venezuela fue una guerra a muerte. Por eso se usaba un léxico de “guerra a muerte” pero no solo contra los españoles sino contra todo aquel que se opusiera a su objetivo. Y habían miles que se oponían. Era una guerra civil. Bolívar sentencia que los pastuzos deben ser exterminados, sin embargo, es un héroe. Pero cuando hablamos de violencia no la asociamos con Bolívar o con San Martín sino con Túpac Amaru. Y eso no es porque tal era más violento que tal, sino que depende de a quien va dirigida la violencia. Creo que la historiografía habla más, no de violencia, sino de revolución. Esa es la palabra prohibida. En la Independencia hubo una violencia tremenda. Cuando me dice que hay que reestudiar a los personajes no creo que una biografía sea suficiente. Se tiene que hacer la historia del personaje en relación a la dinámica de las poblaciones y a su actitud, no solo a su filosofía. ¿Cómo te fue con el concurso de ensayos “Narre la Indepedencia desde su Pueblo”? Recontra bien. Tuvimos 70 ensayos de todo el país. Alucinante. Estamos trabajando en la edición. Las tres ensayos ganadores, más una serie de exposiciones en un coloquio internacional. El primer lugar lo ganó un ensayo sobre la Independencia desde Huacho. El segundo lo ganó un profesor arequipeño. El tercero fue para un profesor chileno de Tarapacá. Cuenta cómo fue la Indepedencia cuando Tarapacá era peruana. ¿La historia oficial excluyó a las provincias? La historia oficial de la Independencia ha sido contada desde Lima. Cuando San Martín sale de Lima después de su proclama, en sus documentos se refiere a la independencia de Lima. Después se habla de la independencia del Perú. Esta idea de celebrar la proclamación de San Martín es producto del centralismo de Lima. Cuando se proclama la independencia en Lima se rebautiza todo. Lima deja de ser la Ciudad de los Reyes para ser la Ciudad de los Libres. La Plaza de la Inquisición se cambió a Plaza de la Constitución. Con el paso de los años revierten todos los nombres revolucionarios y vuelven a tener sus nombres originarios. Hay una idea que tengo para un texto que aún no escribo y que se titula “Lima, la ciudad que no quizo ser libre”. la república plebeya En tu libro La República Plebeya se lee que los indígenas estaban al día con las noticias de Europa, incluso más informados que los limeños ¿Eso responde a que el sur peruano estaba muy vinculado comercialmente con Río de la Plata? Totalmente. Tanto así que si lees los periódicos cusqueños de la época había mucha información procedente de Río de la Plata. Hubo mucha presencia de extranjeros escapados de las persecuciones en Europa. Venían aquí y ponían periódicos liberales. Víctor Peralta y Ascensión Martínez han estudiado muy bien este fenómeno en su libro sobre la prensa regional. El vínculo de Arequipa y Cusco con Río de la Plata fue muy fuerte. Incluso, la Constitución de Cádiz se juró primero en Huanta que en Lima.
¿Indios o indígenas? San Martín cambia el termino “indio” a “peruano”. No tuvo éxito por eso Bolívar decide que se les llame “indígenas”. Pero la comunidad indígenas como tal solo fue reconocida con Leguía, en 1920. Se emite la Ley de Comunidades Indígenas, donde estas son reconocidas por el Estado como entidades legales. Esa es la manera como tienen que reconocer sus derechos, no como peruanos sino como indígenas. Impresionante. Se crea también un registro estatal de comunidades indígenas con derechos especiales y diferenciados. Medio siglo después, Velasco las transforma en comunidades campesinas. Terremoto político En 1971 se genera un terremoto entre los historiadores con la publicación del ensayo sobre la Independencia escrito por Heraclio Bonilla y Karen Spelding, editado por el IEP cuando José Matos Mar dirigía esta institución. Como historiadora, ¿vivimos las réplicas de aquel terremoto o sería necesario otro cataclismo? Creo que para que haya otro terremoto primero tiene que volver a ser importante la Historia en el debate público. Y no lo es. Si tú observas la actitud de la prensa y la multiplicación de columnistas, ¿cuántos hablan de historia? Yo estaba reflexionando sobre esto y es interesante que antes, en los 70, una de las razones por la que la historia era tan interesante, era por el diálogo con las ciencias sociales. ¿De dónde salían estos académicos que provocaron estos terremotos? De la antropología, de la sociología y luego, en los 80, volvieron a la Historia. Heraclio Bonilla era formado en antropología, Nelson Manrique salió de Sociología, Tito Flores Galindo fue el único que salió de las canteras de la Historia. Pero Tito enseñaba en Sociología porque la Historia fue un bastión conservador. Bonilla tuvo que enseñar Economía, otros Sociología. Entonces el requisito para que haya un cuestionamiento de nuestras Historia es que siempre tiene que estar en diálogo con la sociedad y con otras disciplinas. ¿Por qué estudiaste Historia? Porque contienen todas las otras disciplinas. Puedes ser historiador y hablar de economía, de política, depende de tu especialización. Pero en los últimos años ha sucedido una tecnificación de las carreras con la aparición de nuevas especialidades. Entonces los que opinan de Política son los politólogos... Tú acuñaste la sentencia: “Los politólogos son al liberalismo como los sociólogos al Velascato”? Yo la dije, pero no es mi frase. Esa me la dijo Pablo Sandoval.

miércoles, 22 de julio de 2015

¿TERRORISTAS EN EL CONADIS?

POR RODOLFO AGUILAR MACHUCA durante el año 2012 el presidente de la república manifestaba en diversos medios de comunicación ,”que hay que ser ingenuos para creer que los terroristas han cambiado”, motivo por el cual sostenía que ESTOS PERSONAJES de ninguna manera PUEDEN TRABAJAR en el sector educación. Se debe recordar que durante la época del terror se llevó a cabo un Genocidio donde murieron más de 25 mil peruanos como resultado de la insanía terrorista de Sendero Luminoso. Al respecto la Ministra de Educación de entonces, Patricia Salas en declaraciones ante el programa Buenos Días Perú, expresaba su sorpresa al conocer que más de 800 profesores sentenciados por terrorismo se encontraban trabajando en el magisterio, como resultado de haber sido contratados durante los Gobiernos anteriores. Ante dicho escenario, el gobierno promulgó en enero del año 2013 la ley 29988 y los procedimientos de contratación de profesores, mediante la resolución Ministerial 023-2015 del Ministerio de Educación, donde se establece que las personas sentenciadas por los delitos de terrorismo, apología del terrorismo, violación de la libertad sexual y tráfico ilícito de drogas, serán separados, destituidos e inhabilitados definitivamente del servicio en las instituciones educativas de educación básica, en los centros Educativos técnico productivos, en los institutos o escuelas de educación superior, en las escuelas de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional del Perú, en el Ministerio de Educación o en sus organismos públicos descentralizados, y en general, de todo órgano dedicado a la educación, capacitación, formación, resocialización o rehabilitación. Bajo esta norma, el director de la institución educativa tiene la facultad de tomar medidas preventivas y separar al profesor que tuviera alguna denuncia administrativa o judicial por los delitos referidos, informando inmediatamente a la Unidad de Gestión Educativa Local correspondiente. Siendo que el incumplimiento de estas disposiciones constituyen infracciones graves. Pese a la opinión del Presidente de la república sobre los terroristas y la normativa vigente en esta materia, tanto el presidente interino del CONADIS Sr. Fernando Bolaños Galdós y la Secretaria General Abogada Cecilia Barbieri Quino, han ignorado no solamente la opinión presidencial, sino que además han infringido la legislación en esta materia porque han hecho precisamente todo lo contrario. puesto que decidieron contratar como director para el Centro Educativo técnico productivo (CETPRO) para Personas con discapacidad situado en el Callao al profesor Gerardo Lizarzaburo Robles, quien fuera detenido el 31 de mayo del año 1990, sentenciado más tarde por jueces sin rostro a 10 años de prisión por delito de Terrorismo, siendo uno de los sobrevivientes del asalto de las fuerzas armadas al penal Castro Castro, realizado entre los días del 6 al 9 de mayo de 1992. Se debe recordar que la abogada Cecilia Barbieri durante el concurso público de Méritos realizado en el mes de mayo, tuvo a su cargo la presidencia del Comité Evaluador que para la selección de los postulantes para ocupar el cargo de la Dirección del CETPRO para ser declarados aptos se les debió requerir el certificado de antecedentes penales, de manera tal que es una de las responsables de la ilegal contratación, medida administrativa que constituye una infracción grave que transgrede lo dispuesto en el artículo 1 de la Ley 29988. Pero resulta que el presente caso no es el único que viola el Estado de derecho por parte de las principales autoridades del CONADIS, porque al mismo tiempo vienen desacatando la sentencia judicial emitida por el Tercer Juzgado Civil de la ciudad de Trujillo que ordena la reposición en su trabajo al Abogado Invidente Juan Antonio abanto Rodríguez, a pesar de que la sentencia ha sido consentida desde el mes de enero del presente año, luego que fuese declarado infundado el recurso de Nulidad presentado por el Procurador del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y después de haberle notificado al Presidente Interino Fernando Bolaños hasta dos apercibimientos incluido una multa equivalente a tres URP, exhortándole para que cumpla con el mandato judicial. Asimismo, al Viceministro Fernando Bolaños y a la abogada Cecilia Barbieri Quino, tampoco les ha temblado la mano para dejar sin empleo a servidores con Discapacidad como son los casos del Profesor Percy Ollola quien laboraba como Coordinador del CONADIS en la ciudad de Tumbes quien es una persona con Discapacidad física. asimismo, a los profesionales invidentes Hugo Lastra Morales y Luis Hernández Patiño, haciendo caso omiso a lo dispuesto en el artículo 27 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de la Persona con Discapacidad que obliga al estado garantizar la protección y continuidad en el empleo de una Persona con Discapacidad. A las autoridades del CONADIS no les ha interesado que los mencionados servidores con discapacidad, ahora se encuentren bastoneando sin trabajo o pateando lata, mientras que el Profesor Gerardo Lizarzaburo condenado por delito de terrorismo se encuentre feliz percibiendo un sueldo de 8 mil soles mensuales. Tampoco les ha interesado la Opinión del Presidente de la República cuando afirma “que ahora no se trata de despedir a los Servidores CAS, por el contrario se debe fortalecer sus capacidades y sus competencias para mejorar la calidad de sus servicios”. Por último, se debe poner en conocimiento de la opinión pública, que en la última reunión que tuvo la Ministra Marcela Huayta alegre con los representantes de las organizaciones de las Personas con Discapacidad, realizada el día 15 de Julio, en la presencia del Congresista Manuel Dammert Ego Aguirre se le hizo conocer la contratación del Profesor Gerardo Lizarzaburo Robles sentenciado por delito de terrorismo, pero que al parecer hasta ahora no ha sucedido nada porque continua feliz trabajando en el CETPRO del callao. Finalmente, la abogada Cecilia Barbieri quino por las infracciones cometidas, debería presentar su renuncia irrevocable o en todo caso el Consejo directivo Nacional del CONADIS, se encuentra en la obligación de destituirla de su cargo para no proteger la comisión de los atropellos a los derechos de las Personas con Discapacidad. Otro tanto debiera hacer el Presidente de la república con el viceministro de poblaciones vulnerables y Presidente Interino del CONADIS Sr. Fernando Bolaños Galdós, de lo contrario se estaría sentando pésimos precedentes en materia de derechos de la Persona con discapacidad, que obligan a los representantes de la Sociedad civil con Discapacidad a elevar las denuncias correspondientes ante el Comité de las Naciones Unidas encargado de vigilar que los estados cumplan con la aplicación de la Convención sobre los derechos de la Persona con Discapacidad. A todos estos abusos ¿Qué dirá la comisión de Inclusión Social y Personas con Discapacidad del Congreso de la república?